Flexibilidad de manejo

El control de la trayectoria en profundidad es sencillo, lo que permite templar con precisión zonas de difícil acceso, como ranuras, canales, orificios, bordes y filos.

Respetuoso con el medio ambiente y energéticamente eficiente

Calentamiento sin contacto y temple por enfriamiento natural;
no requiere líquidos de temple como agua u aceite;
sin ruido ni contaminación.

Mayor calidad

No daña la superficie de la pieza de trabajo, reduce el tamaño de la zona afectada por el calor, garantiza una dureza uniforme de la capa endurecida y elimina la necesidad de un procesamiento secundario..

Mayor dureza

La dureza puede alcanzar más de 50 HRC, lo que supone una mejora del 15–20% con respecto al temple convencional. La resistencia al desgaste del hierro fundido puede mejorarse entre 3 y 4 veces después del temple.

Muestra

Industrias de aplicación

Parámetros técnicos

Modelo de máquina GKS-LQ1825
Alcance de brazo de trabajo 1800mm
Carga útil 25KG
Potencia del láser 6000W
Cabezal de temple láser G·WEIKE(Configurable)
Posicionamiento variable Configurable
Modo de control Control desde el extremo del manipulador

Preguntas frecuentes

Es un proceso de tratamiento térmico localizado que calienta la superficie de una pieza mediante láser para modificar su dureza y resistencia al desgaste.
El temple láser modifica el material base sin añadir una capa metálica. El recubrimiento láser deposita nuevo material para formar una capa o recuperar dimensiones.
Puede programarse para ranuras, orificios, bordes, filos y otras superficies accesibles al cabezal.
La dureza depende del material, la composición, la microestructura inicial, la potencia, la velocidad y la profundidad requerida. Debe confirmarse mediante pruebas.
En aplicaciones compatibles puede utilizarse el enfriamiento proporcionado por la propia masa de la pieza, sin un baño convencional de agua o aceite.
Deben evaluarse la templabilidad, la composición, la microestructura inicial y la geometría. No todos los metales responden de la misma forma al tratamiento.
Se recomienda comprobar la dureza superficial, la profundidad de la capa, la uniformidad, la microestructura y la presencia de grietas o deformación.
Se necesitan el material, la dureza actual, la dureza objetivo, la profundidad requerida, el tamaño de la pieza, la zona que debe tratarse y los planos.

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